Dear Brothers and Sisters in Christ,
“See that you do not despise one of these little ones, for I say to you that their angels in heaven always look upon the face of my heavenly Father.” Matthew 18:10
Throughout the Gospels, Jesus, through his words and example, consistently reminds us that children are among the most precious gifts God entrusts to our care. Sadly, we know that some children suffer shamefully because of the actions of others. As we observe National Child Abuse Prevention Month each April, we are reminded of our solemn responsibility to protect those who are the most vulnerable by remaining vigilant. We are called to continually raise awareness and to renew our unwavering commitment to safeguarding every child entrusted to our parishes, schools, and ministries. At the same time, we reaffirm our enduring commitment to walk with survivors of abuse — especially those harmed by members of the clergy. We offer them our prayers, our support, and our resources as they seek healing, justice, and lasting peace.
Sadly, our own Diocese knows the painful reality that trusted individuals committed these grave sins against children. This truth humbles us deeply and strengthens our resolve. We remain steadfast in our vigilance to ensure that every child and vulnerable adult entrusted to our care is protected to the fullest extent possible. Creating and maintaining safe environments in our parishes, schools, and ministries is not simply a policy or a program — it is a moral obligation and a sacred trust.
Over the past twenty years, much has been done within the Church and here in our Diocese to strengthen child protection efforts. Each year, dioceses throughout the United States undergo an independent audit of their youth protection policies and training. The most recent national review, completed by Stonebridge Business Partners, reported that more than 2.2 million background checks were conducted on clergy, employees, and volunteers in 2024. During that same year, over 2.2 million adults and 2.8 million children received training to recognize the warning signs of abuse. Here in our Diocese, these efforts continue with great seriousness and care. During the same reporting year, over 13,000 children participated in our VIRTUS Safe Environment training, while over 11,400 employees, teachers, volunteers, and members of the clergy completed required training and background checks. These measures reflect our ongoing commitment to prevention, accountability, and transparency.
In his message to the National Safeguarding Conference held in Clark-Angeles, Philippines, in 2025, Pope Leo reminded us that the Church “is our spiritual home, as such every parish and pastoral activity is meant to be a space in which we glorify God and care for others, especially children and the vulnerable.” He continued that “there can be no tolerance for any form of abuse in the Church.”[1] These words continue to guide and challenge us in our mission.
I pray that this month will strengthen our shared resolve to break the cycle of abuse through increased awareness, meaningful education, and steadfast support for those who have suffered.
May the Lord bless our continued efforts to protect every child and to prevent abuse in all its forms, especially among those entrusted to our care. Let us also pray for all who have endured abuse, and for all whose lives have been touched by its painful consequences, that they may experience healing, justice, and peace. Through the intercession of Mary, Mother of God and our Blessed Mother, may our work bear fruit, so that every child is kept safe and every survivor is accompanied with hope, compassion, and healing.
Sincerely in Christ,

Most Reverend Timothy C. Senior
Bishop of Harrisburg
The Diocese of Harrisburg encourages anyone aware of misconduct or abuse by any person affiliated with the Diocese to report it to Child Line at 1-800-932-0313, to contact local law enforcement, and to contact the Diocese by calling 1-800-626-1608.
[1] Deborah Catellano Lubov, “Pope Leo XIV: ‘No tolerance for any form of abuse in the Church,’” Vatican News, https://www.vaticannews.va/en/pope/news/2025-10/pope-leo-xiv-philippines-church-national-safeguarding-conference.html (accessed February 24, 2026).
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
«Cuídense de no despreciar a uno solo de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles en el cielo ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos». Mateo 18:10
A lo largo de los Evangelios, Jesús —mediante sus palabras y su ejemplo— nos recuerda constantemente que los niños se encuentran entre los dones más preciados que Dios confía a nuestro cuidado. Lamentablemente, sabemos que algunos niños sufren de manera de vergüenza a causa de las acciones de otros. Al conmemorar cada mes de abril el Mes Nacional de la Prevención del Abuso Infantil, recordamos nuestra solemne responsabilidad de proteger a los más vulnerables, manteniéndonos vigilantes. Estamos llamados a fomentar continuamente la concienciación y a renovar nuestro inquebrantable compromiso de proteger a cada niño confiado a nuestras parroquias, escuelas y ministerios. Al mismo tiempo, reafirmamos nuestro compromiso constante de acompañar a los sobrevivientes de abuso, especialmente a aquellos que han sido perjudicados por miembros del clero. Les ofrecemos nuestras oraciones, nuestro apoyo y nuestros recursos en su búsqueda de sanación, justicia y paz duradera.
Lamentablemente, nuestra propia Diócesis conoce la dolorosa realidad de que personas de confianza cometieron estos graves pecados contra los niños. Esta verdad nos llena de profunda humildad y fortalece nuestra determinación. Nos mantenemos firmes en nuestra vigilancia para asegurar que cada niño y adulto vulnerable confiado a nuestro cuidado sea protegido en la mayor medida posible. Crear y mantener entornos seguros en nuestras parroquias, escuelas y ministerios no es simplemente una póliza o un programa; es una obligación moral y una confianza sagrada.
A lo largo de los últimos veinte años, se ha realizado una labor considerable tanto dentro de la Iglesia como aquí, en nuestra Diócesis, para fortalecer los esfuerzos de protección de niños/as. Cada año, las diócesis de todo Estados Unidos se someten a una auditoría independiente de sus pólizas y programas de capacitación en materia de protección de menores. La revisión nacional más reciente, llevada a cabo por Stonebridge Business Partners, informó que en 2024 se realizaron más de 2.2 millones de verificaciones de antecedentes al clero, a los empleados y a los voluntarios. Durante ese mismo año, más de 2.2 millones de adultos y 2.8 millones de niños recibieron capacitación para reconocer las señales de advertencia de abuso. Aquí, en nuestra Diócesis, estos esfuerzos continúan llevándose a cabo con gran seriedad y diligencia. Durante ese mismo año del informe, más de 13,000 niños participaron en nuestra capacitación del programa VIRTUS de «Entornos Seguros», mientras que más de 11,400 empleados, maestros, voluntarios y miembros del clero completaron la capacitación y las verificaciones de antecedentes requeridas. Estas medidas reflejan nuestro compromiso constante con la prevención, asumir la responsabilidad y la transparencia.
En su mensaje a la Conferencia Nacional de Salvaguarda, celebrada en Clark-Angeles, Filipinas, en 2025, el Papa León nos recordó que la Iglesia «es nuestro hogar espiritual; como tal, cada parroquia y actividad pastoral está destinada a ser un espacio en el que glorifiquemos a Dios y cuidemos de los demás, especialmente de los niños y de los vulnerables». Continuó afirmando que «no puede haber tolerancia alguna para ninguna forma de abuso en la Iglesia».[1] Estas palabras continúan guiándonos y desafiándonos en nuestra misión.
Rezo para que este mes fortalezca nuestra determinación compartida de romper el ciclo del abuso, mediante una mayor concienciación, una educación significativa y un apoyo inquebrantable a quienes han sufrido.
Que el Señor bendiga nuestros continuos esfuerzos por proteger a cada niño y prevenir el abuso en todas sus formas, especialmente entre aquellos confiados a nuestro cuidado. Oremos también por todos aquellos que han sufrido abusos, y por todos cuyas vidas han sido marcadas por sus dolorosas consecuencias, para que puedan experimentar sanación, justicia y paz. Por la intercesión de María, Madre de Dios y Madre nuestra, que nuestra labor dé fruto, para que cada niño sea mantenido a salvo y cada sobreviviente sea acompañado con esperanza, compasión y sanación.
Sinceramente en Cristo,

Reverendísimo Timothy C. Senior
Obispo de Harrisburg
La Diócesis de Harrisburg anima a cualquier persona que tenga conocimiento de conductas inapropiada o abusos por parte de cualquier individuo afiliado a la Diócesis a denunciarlo a Child Line llamando al 1-800-932-0313, a contactar a las autoridades locales y a comunicarse con la Diócesis llamando al 1-800-626-1608.
[1] Deborah Catellano Lubov, “Pope Leo XIV: ‘No tolerance for any form of abuse in the Church,’” Vatican News, https://www.vaticannews.va/en/pope/news/2025-10/pope-leo-xiv-philippines-church-national-safeguarding-conference.html (accessed February 24, 2026).
