September 29, 2024
Dear Brothers and Sisters in Christ,
The Church invites us to reflect deeply on the sacredness of life through our annual observance of Respect Life Month. This is not merely a time for reflection; it is a call to action rooted in our faith and commitment to the dignity of every human being, from conception to natural death.
The teachings of our Catholic faith remind us that life is a precious gift from God. In the Book of Genesis, we are told that we are created in the image and likeness of God, and in the Gospel of John, Christ says, “I came so that they might have life and have it more abundantly” (John 10:10b). This profound truth calls us to recognize the inherent dignity of every person, regardless of their circumstances. Each life possesses immeasurable value, and as followers of Christ, it is our duty to honor and protect that life.
In today’s world, we face numerous challenges that threaten this sacred gift. From the rising rates of abortion to the growing acceptance of euthanasia, and the indifference for the marginalized, the homeless, the elderly and the refugee, it is disheartening to witness the disregard for human life. Yet we do not despair as people of hope. Instead, this moment presents an opportunity to advocate for life, to educate ourselves and others, and to foster a culture that respects and cherishes every individual.
This month, I urge you to engage in acts of charity and service that affirm life. One way to work towards a culture of life includes gaining a greater understanding of the Church’s teachings on life issues. Resources are available through the USCCB (United States Conference of Catholic Bishops) at www.respectlife.org/respectÂlife-month. Respect Life Month is also an excellent time to volunteer with the many life-affirming organizations found throughout our Diocese, including pregnancy resource centers, elderly care facilities, and community outreach programs. These organizations work to support mothers and fathers, families, the elderly and the vulnerable in our communities.
Finally, we cannot underestimate the power of prayer. Together, we lift up in faith and hope all those affected by life issues – those facing unplanned pregnancies, the aged, the infirm, and those struggling with mental health challenges. To keep life at the forefront of our minds, I encourage you to participate in our Celebrating Life texting campaign, where you will receive a daily text prayer reminder regarding one of the many life aspects for which our Church advocates. I also invite you to join me on Sunday, October 20 for our Diocesan Life and Dignity Mass. The Mass will be at 11:15 a.m. at Immaculate Heart of Mary Parish, Abbottstown.
As we journey through October, let us commit ourselves anew to being voices of hope and champions of life. With faith and courage, we can build a culture of life. Saint Joseph, Defender of Life, pray for us.
Sincerely in Christ,

Most Reverend Timothy C. Senior
Bishop of Harrisburg
29 de septiembre de 2024
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
La Iglesia nos invita a reflexionar profundamente sobre el carácter sagrado de la vida a través de nuestra celebración anual del Mes del Respeto a la Vida. Este no es simplemente un momento para la reflexión; es un llamado a la acción arraigado en nuestra fe y compromiso con la dignidad de cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural.
Las enseñanzas de nuestra fe católica nos recuerdan que la vida es un regalo precioso de Dios. En el Libro del Génesis se nos dice que somos creados a imagen y semejanza de Dios, y en el Evangelio de Juan, Cristo dice: “Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10: 10b). Esta profunda verdad nos llama a reconocer la dignidad inherente de cada persona, independientemente de sus circunstancias. Cada vida posee un valor inconmensurable y, como seguidores de Cristo, es nuestro deber honrar y proteger esa vida.
En el mundo actual, enfrentamos numerosos desafÃos que amenazan este don sagrado. Desde las crecientes tasas de aborto hasta la creciente aceptación de la eutanasia y la indiferencia hacia los marginados, las personas sin hogar, los ancianos y los refugiados, es desalentador presenciar el desprecio por la vida humana. Sin embargo, no nos desesperamos como personas de esperanza. Más bien, este momento presenta una oportunidad para defender la vida, educarnos a nosotros mismos y a los demás, y fomentar una cultura que respete y valore a cada individuo.
Este mes, les insto a participar en actos de caridad y servicio que afirmen la vida. Una forma de trabajar por una cultura de la vida incluye obtener una mayor comprensión de las enseñanzas de la Iglesia sobre cuestiones de la vida. Los recursos están disponibles a través de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos) en www.respectlife.org/respectlife-month. El Mes del Respeto a la Vida también es un excelente momento para ser voluntario en las numerosas organizaciones que afirman la vida que se encuentran en toda nuestra Diócesis, incluidos centros de recursos para el embarazo, centros de atención para personas mayores y programas de extensión comunitaria. Estas organizaciones trabajan para apoyar a madres y padres, familias, personas mayores y personas vulnerables en nuestras comunidades.
Finalmente, no podemos subestimar el poder de la oración. Juntos, elevamos en fe y esperanza a todos los afectados por problemas de la vida: aquellos que enfrentan embarazos no planificados, los ancianos, los enfermos y aquellos que luchan con problemas de salud mental. Para mantener la vida en primer plano en nuestras mentes, lo animo a participar en nuestra campaña de mensajes de texto Celebrando la Vida, donde recibirá un recordatorio de oración por mensaje de texto diario sobre uno de los muchos aspectos de la vida por los que aboga nuestra Iglesia. También los invito a unirse a mà el domingo 20 de octubre para nuestra Misa Diocesana de Vida y Dignidad. La Misa será a las 11:15 a.m. en la Parroquia Inmaculado Corazón de MarÃa, Abbottstown.
A medida que avanzamos en octubre, comprometámonos nuevamente a ser voces de esperanza y campeones de la vida. Con fe y valentÃa podemos construir una cultura de la vida. San José, Defensor de la Vida, ruega por nosotros.
Sinceramente en Cristo,

Más Reverendo Timothy C. Senior
Diócesis de Harrisburg

